La lluvia como
llanto de Dios en pleno padecimiento, el frió sucumbido a mi alma difuminada,
la luna blanca y divina que adormece los sentimientos pero menos la mía, despierta
y sumergida en aflicción. Ella era todo para mí pero su muerte fue de la manera
más injusta que vio mis ojos, logre sentir su dolor al verla morir en mis
brazos mientras los humanos nos miraban dichosos ente un espectáculo horrendo. Su
sangre fluyo lo suficiente por su cuello pero esos ojos, esa mirada fuerte que
penetraba mi alma como una lanza, era la despedida mas profunda, solo
sentimientos de infinito dolor. Postrado en la lluvia, rodeado de míseros hombres
orgullosos pero despreciables.
Perdóname Natalie,
mi tiempo se consumió en mi camino de rescate, tu clamor prendió mis sentidos
que corrí como un lobo hambriento en las húmedas calles solitarias y
misteriosas. Todo fue planeado sin saberlo, las represalias mas inefable grito
en mi rompiendo mi conciencia. Es mi culpa todo esto, yo lo cause sin saber que
iba hacer el daño más cruel en mí. Todo
se derrumba en los mundos transcendentales que el drama se baña de sangre.

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