Quedaste en mi mente como un lunar permanente en la piel, y
tus palabras quedaron como lo escrito con tinta china pero difuminado el estar
fresca, solo quedan pocas palabras entendibles pero justo son las más fuertes
destacadas con rojo. En mis archivos mentales quedan imágenes de tu rostro pero
envuelto en algo inflamable. Por mi mente está ubicado un escenario donde se
presenta las escenas de los momentos que hemos estado juntos y yo, sentado en
primera fila deprimiéndome al ver mis defectos y palabras equivocadas que
escupió mi boca con la compañía de microbios de mal entendimiento entrando en
tus oídos. Mi atuendo humedecido de lágrimas, mis ojos rojos por el esfuerzo
del llanto melancólico. Tú eras la que más me enamoro después de las otras
mujeres de mal corazón que deje en el olvido consumiéndolas las consecuencias.
Abecés miro tus fotos mientras que mi sangre arde quemando
mi corazón y venas, todo el razonamiento queda nebuloso en los falsos deseos
imaginarios que fábrica mi mente sin conciencia. No lo puedo detener, mis
pensamientos fluyen rápidamente como una castada de sangre. Me gustaría
conocerte otra vez, así sabré donde tengo que poner el pie en el lugar donde
corresponde, deseo borrarme de tu memoria para aparecer otra vez en tu vida de
otra forma más correcta, así no provocare ninguna alteración melancólica.

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