En la tonta
edad de 13 años, ingrese a una iglesia sugerida por mi padre. No comprendía sus
costumbres y las absurdas enseñanzas de empleaban pero sin entenderme, aun seguía
estando ahí.
Me acabo de
dar cuanta de algo ¿Quién es ella? ¿Porque me llama la atención? No comprendo
esta situación que me entorpece pero no detengo mi vista hacia ella, es impresionante
¿Me enamore? No lo creo, ningún sentimiento me perturba mi estado mental pero habrá
algo que tenga sentido con lo que estoy viendo.
Dejo la
iglesia por tontas razones de depresión, era así y no tienen el más mínimo
derecho de hacerme una crítica negativa sobre mi estado, no saben nada de mí y de
mi vida. Pero bueno, seguía así y me complemente con el gusto del satanismo
pero al fin de acabo, ya no seguí mas con esa alabanza al diablo; ahora cambie
y soy otro.
Ingrese
otra vez a los 17 años y me di cuenta de que la mujer que me llamaba la atención
a los 13 seguía ahí y su nombre me gusta pronunciarlo “Karin”. En un par de días,
ya me gustaba gracias a su mirada, postura de una diosa, gestos provocativos,
labios de romance y el aroma de los Ángeles.

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