sábado, 25 de mayo de 2013

Un ojo que mata.

Que lugar mas repulsivo y escalofriante que logra ser testigo mi pupila, no puedo creer que sea mi mundo en mi mente, no logro aceptar el frió que sienten mis pies al contacto del rió lagrimoso, y los árboles secos y tristes me hacen odiarlos.

En este lugar he visto cosas que nadie creería; he visto hadas juguetonas, demonios que cosechan miedo, un niño llorón, un loco que no para de azotar su puño contra la pared, un libro gordo de imágenes pornográficas en las manos de un gordo desnudo, un masoquista con la aguja en su uña, un homosexual gritando en una montaña, un hombre vivo colgado desde el cuello en un árbol muerto, un filosofo estudiándolo todo, el romántico despreciado, el mutante mostró en el rebaño de sangre, etc.

Ya no puedo ver mas, me tapo los ojos con mis muñecas y grito para no escucharlos. No amare al de la vida alterada. Aborreceré al despreciado por la moneda. Escupiré los milagros de mis pesadillas.

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