Me siento vació en la copa
de hielo que sostiene mi miedo caótico analítico que cruje sus uñas y mastica
una lengua muerta, así en el proceso de la demencia espacial logro recordar
fragmentos emocionales y misteriosamente extravagante.
La perpetua extravagancia
de los bajos ritmos de los latidos de mi corazón de un segundo, me convierto en
una lógica expotencial que confunde mi propio “yo” separando mis personalidades
y enumerando las palabras mas reiteradas de mi lengua aguada.
El motivo de pronunciar la
palabra “Muero” es de evitar mis emociones ridiculizadas ante las escenas de
una frágil memoria colectiva. Es cierto que cuando escribo es cuando mi
espíritu me grita y mis neuronas me dictan sus dudas y opiniones respecto a la
vida y rutinas.
Ahora vamos a comprender
todo: en los encuentros me miran con otros ojos pero cuando los corazones
hembras sucumben por mi romance único, me regalan lo que no debo.
Ciertas personas me miran
como un intelectual solitario; mis familiares me miran como el ángel del amor; mis
amigos dichosos me miran como un humorista lleno de improperios y obscenidades.
Logre hacer sin poner tanta
atención, que una dama de baja edad se enamorara de mí hasta que se detono el
amor entre los dos pero como el big bang tuvo un cierto tiempo, igual fue en
ese momento pero fue un cuento en cual no tuvo final feliz.

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