viernes, 21 de junio de 2013

Un monologo.

Me siento vació en la copa de hielo que sostiene mi miedo caótico analítico que cruje sus uñas y mastica una lengua muerta, así en el proceso de la demencia espacial logro recordar fragmentos emocionales y misteriosamente extravagante.

La perpetua extravagancia de los bajos ritmos de los latidos de mi corazón de un segundo, me convierto en una lógica expotencial que confunde mi propio “yo” separando mis personalidades y enumerando las palabras mas reiteradas de mi lengua aguada.  

El motivo de pronunciar la palabra “Muero” es de evitar mis emociones ridiculizadas ante las escenas de una frágil memoria colectiva. Es cierto que cuando escribo es cuando mi espíritu me grita y mis neuronas me dictan sus dudas y opiniones respecto a la vida y rutinas.

Ahora vamos a comprender todo: en los encuentros me miran con otros ojos pero cuando los corazones hembras sucumben por mi romance único, me regalan lo que no debo.

Ciertas personas me miran como un intelectual solitario; mis familiares me miran como el ángel del amor; mis amigos dichosos me miran como un humorista lleno de improperios y obscenidades.

Logre hacer sin poner tanta atención, que una dama de baja edad se enamorara de mí hasta que se detono el amor entre los dos pero como el big bang tuvo un cierto tiempo, igual fue en ese momento pero fue un cuento en cual no tuvo final feliz. 

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