viernes, 12 de julio de 2013

La idea en traición.

En la reunión en donde se apilan las palabras de cristo, acabo sentado en una silla de acero con curvas en redondel. Los cuadros se ven hermosos, la pintura de divinos paisajes verdes y puros; bordado con plata barnizado de dorado para dar una apariencia mas confortable. La cortina color vino con una textura de teatro.

Con tres señoritas y un folleto, con tres sonrisas y una mirada perdida. Una me miraba y charlaba sobre restauración y luego pasaban los turnos de la palabra del señor. Suena la campanilla tan bonita y la dueña toma la perilla y contenta recibe a las señoritas dando la bienvenida.

Son tres bien vestidas, de negro y de lentes, contestas y sonrientes alzando la mano y inclinando la cabeza con respeto como siempre. La sorpresa me sorprende al verla callada y sumisa al igual de negro como su cabello.

No pude creerlo, no son solo tres sino que los acompaña un ángel de alas cortadas y de una tímida esperanza. Es ella y mas no puedo soportar los latidos de mi pálido corazón con parches ensangrentados que cubren mis razones de amor. Nos saludan a todos con un beso en la mejilla y la más bella, el ángel de mi estrella era la de los besos románticos de aquella novela que destaque como el manjar de un poema.

Se sienta en la silla y baja la mirada, sostiene con fuerzas una bufanda blanca y sus labios de granate eran de melancolía (algo me lo decía) de todos modos no me lo esperaba tener un encuentro que destruyera mi plan.


A pasar el tiempo siempre la miraba en secreto para intentar entender lo que ella sentía en este momento mas yo solo quería que se sintiera bien en este lugar. Me gustaría haber hablado con ella pero yo me prometí no acercarme a ella para no dañarle el alma. 08/07/13

No hay comentarios:

Publicar un comentario