Se oculta
el sol y se abren las maldiciones. Todo es tan incorrecto que al nutrirse mi
demonio, que mis manos controla y mis pulmones lo envenena con ira, nunca se
escapara de una fe muerta en mi subconsciente.
Ya me burlo
de toda belleza que nunca ha sido parte de mi, me burlo de todo ser vivo que
camina en dos patas, me burlo de las parejas y los que buscan una; los humanos
ineptos he inconcientes. Me harto de todo, ya nada me importa gracias a mi
amigo delgado; el de la muerte y el infiel; el traicionero. Con el toco las
nubes pero mientras la paz conquista mi corazón, el destruye mi salud ¿crees
que me importa? ¿De que me serviría seguir intentando de algo que no dura por
siempre? Solo cuando éramos niños creíamos en la magia pero al crecer,
despertamos y empezamos a ver la realidad. Nos damos cuenta de que los finales
felices solo están en los cuentos de hadas.
Soy la mala
influencia para niños pero antes era buda con ellos. Ya me convierto en un ser
miserable que tapa todas sus heridas con una sonrisa y comprime su dolor por
varias horas.
Mis
compañeros de la escuela no saben mi verdadera identidad y así me gusta. Me ven
como un idiota pero es perfecto para ocultar lo que soy. Ninguno de ellos me
interesa pero tendré que reír y socializar con cada bastardo.

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