viernes, 26 de julio de 2013

La piedra en el ojo.

Se oculta el sol y se abren las maldiciones. Todo es tan incorrecto que al nutrirse mi demonio, que mis manos controla y mis pulmones lo envenena con ira, nunca se escapara de una fe muerta en mi subconsciente.

Ya me burlo de toda belleza que nunca ha sido parte de mi, me burlo de todo ser vivo que camina en dos patas, me burlo de las parejas y los que buscan una; los humanos ineptos he inconcientes. Me harto de todo, ya nada me importa gracias a mi amigo delgado; el de la muerte y el infiel; el traicionero. Con el toco las nubes pero mientras la paz conquista mi corazón, el destruye mi salud ¿crees que me importa? ¿De que me serviría seguir intentando de algo que no dura por siempre? Solo cuando éramos niños creíamos en la magia pero al crecer, despertamos y empezamos a ver la realidad. Nos damos cuenta de que los finales felices solo están en los cuentos de hadas.

Soy la mala influencia para niños pero antes era buda con ellos. Ya me convierto en un ser miserable que tapa todas sus heridas con una sonrisa y comprime su dolor por varias horas.


Mis compañeros de la escuela no saben mi verdadera identidad y así me gusta. Me ven como un idiota pero es perfecto para ocultar lo que soy. Ninguno de ellos me interesa pero tendré que reír y socializar con cada bastardo. 

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