Un camino
en tormentos vigilado por un dios que nunca escucha mis lamentos crónicos
enlazados de psicofonías mentales. Yo caminaba rodeado de árboles de otoño y
con conejos de mirada macabra observando todo mi yo pero aun mantenía mis pasos
de rumbo perdido.
Llego a un
parque y el misterio se plantea en la conexión de una puerta invisible hacia el
bosque perturbador. No recuerdo haber entrado ahí pero esto será un camino de
experiencias oscuras. Veo el parque con columpios oxidados y una silla de
madera con una flor el costado izquierdo, esto me parece bastante extraño.
Extiendo mi visión mas adelante y me encuentro con un pueblo solitario de
aspecto fantasmagórico. Dudo que habiten humanos, según mi imaginación puede
que aya seres de textura tétrica y corporal confuso de modo que cause espanto.
Bueno, no me puedo quedar posado en este lugar.
Ingreso a
un almacén y encuentro un informe del hospital mental de “Perlada”. Según lo
que entiendo se ha esparcido por el aire provocando un desorden genético y una
distorsión de un área del cerebro. Todos murieron pero pocos tuvieron un
organismo de defensa capas de soportar un virus letal radioactivo; sobreviven
pero no se han encontrado en el pueblo. Varios soldados Americanos quisieron
exterminarlos y unos científicos biólogos analizan la situación para encontrar
una cura. Todos mueren de una manera misteriosa y nadie sabe de sus cuerpos.
Soy Marcos
Riquelme y soy un monologo en un pueblo sin nombre y hoy moriré por
extravagantes seres afligidos.
Veo a una
niña muerta en el suelo, de cuello abierto y con gusanos comiendo de su carne.
Que muerte más horrenda y triste pero la cortada de su cuello fue hecho por un
cuchillo. Si hay un caos biológico en este pueblo ¿porque una niña ha sido
asesinada? ¿Donde están los demás cadáveres? ¿Porque me falla la memoria? Veo
mi muñeca y me sorprende una pulsera blanca con las iniciales de un hospital
psiquiátrico y el Rut más mi nombre. Esto es enigmático y mi visión es confusa.
