Liana: Como no
me reconoces, si somos amigos. Esto es una broma ¿cierto?
Martín: No, juro
que no lo es pero tus labios se me hacen conocidos.
Liana: No me
escupas la cara con tus palabras ¡!
Martín: Por
favor respete...
Liana: Eres un
tonto desgraciado. ¡!
Martín:
Espera... ya que recuerdo, tú eres la mentira superficial. Tú eres la tonta por
criticar lo que soy, por verme de la manera mas falsa solo por que quieres.
Liana: Que
intentas decir ¿estas recordando nuestro pasado?
Martín: Te estoy
negando como amigo, te estoy recordando tus actos malditos, tus palabras
crudas, tú mirada asesina... y tu ego.
Liana: Eres un
tonto y muy raro plasmando un recuerdo y regañándome por lo que hice.
Martín: Dudo que
seas hija de Dios.
Liana: Dudo que
seas alguien digno de amar.
Martín: Lo dudas
porque eres ciega y de corazón de piedra.

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